domingo, 10 de mayo de 2009

ARNAUD


"En el número 1 bis vivió durante 25 años, hasta su muerte, André Gide"
"Vaneau es una calle de París, pero hace tiempo que la siento ya como una casa"
"Es una casa en la que hay un hotel, el Suède, que es un lugar discreto, idóneo para ocultarse"

"En el 20 se encuentra la embajada de Siria"

"En el 24, la bella mansión de Chanaleilles, habitada por Saint-Exupéry"

"¿Tiene algo contra la policía secreta del barrio?, le dije en español..."




Buscando hacer un cóctel en casa. Un cóctel que me permita mi precariedad de medios. Veo que puedo preparme un arnaud. (30 ml. de ginebra, 30 ml. de crema de cassís y 30 ml. de vermut seco). Mientras bebo, escucho Batiskafo katiuskas de Antonia Font y repaso mis fotos de la rue Vaneau. La policía va controlando disimuladamente al personal. Creo que el primer ministro vive en los jardines de Matignon, visibles desde las habitaciones interiores del hotel Suède. En este hotel se aloja Vila-Matas cuando visita París. La rue Vaneau aparece en varios de sus artículos y en Doctor Pasavento.
Era obligado visitar la rue Vaneau pero por lo que sea en estos cinco años de viajes constantes no lo había hecho. En esta calle vivió Pío Baroja (desconozco el número), en el número 9 vivió Julien Green, más allá André Gide, Saint-Exupéry...
Imaginar a Pío Baroja paseando por la rue Vaneau me emociona.
Entré en la farmacia Dupeyroux a comprar aspirinas francesas como manda la tradición de todo aquel que visita la calle Vaneau. Esperas colas de gente comprando aspirinas...pero no es así. Quise preguntarle a la dependienta "¿Tú le vendiste las aspirinas a Vila-Matas?", pero no me atreví. La historia de las aspirinas vila-matianas de Dupeyroux las cuenta en un artículo: "...entré en la farmacia que hay junto al Hotel de Suède sin recordar que no sólo la había visto ya fotografiada en la red, sino que me había entretenido largo tiempo en mi casa estudiando minuciosamente su fachada, hasta en sus más mínimos detalles. Sólo recordé que había estudiado esa farmacia cuando, al pedir aspirinas efervescentes (son mejores que las españolas), la joven farmacéutica se comportó de una forma que yo no esperaba. Con una gracia insólita en las dependientas parisienses, me preguntó si pasear por París me había producido dolor de cabeza. Me desconcertó mucho y yo soy muy tímido y eso me lleva a tener reacciones extravagantes con tal de no quedarme callado o con cara de aturdido. "Yo he espiado a fondo esta farmacia en internet", le dije con cierta contundencia, pero con mi francés tan escasamente correcto. Ella me miró como si no me hubiera entendido. "¿Tiene algo contra la policía secreta del barrio?", le dije en español, y, sin esperar la respuesta, me marché azorado, rojo como un tomate."

3 comentarios:

Anónimo dijo...

HOMBRE QUE ES ESO DE SALIR CORRIENDO CUANDO UNA CHICA LE HABLA!!

LA ROSA DEL VIETNAM dijo...

La embajada de Siria...

Me sé de memoria la entrada secreta.

Gran iluminatis dijo...

M'agrada Antonia Font, merci.