
Una de mis fotos favoritas: Juan Antonio Samaranch y Rodolfo Martín Villa.
Tomándome un café con leche en el bar Serra. Haciendo tiempo. Escuchando a Amalia Rodrigues en mi ipod y leyendo prensa que me lleva a los nervios ¿Por qué pierdo tanto tiempo leyendo periódicos que me enervan en formato de papel? No lo sé pero no me canso. No podría vivir sin ellos. Leer para reafirmarme en mis teorías absurdas, en vez de leer libros que esperan para cuestionarme en mi mesita de noche, en fin...
Siempre he sostenido que España es un país extraño, con una extraña forma de vida. No es un país occidental en el sentido estricto de la palabra. España es otra cosa. Dos circunstancias que han sucedido estos días sólo hacen que reafirmarme en mi teoría.
Marruecos no pretende ser occidente, ni Rusia, ni Turquía. Pero aquí nos empeñamos en creernos occidentales. Más desde 1986 ¿Si estamos en la Unión Europea cómo no vamos a ser occidentales? Pues no tiene nada que ver, señores. Y a las pruebas me remito.
En occidente pasan cosas raras, muchas, pero definitivamente no tantas como en España.
Creo que nos iría mejor viéndonos como lo que somos: un país distinto, injusto y por eso más divertido, deformado al gusto de los poderosos descontrolados, locos. No nos debería de sorprender. La historia de personajes como Garzón y Samaranch son un buen ejemplo.
1)El caso Garzón. Según Pérez Esquivel España debería de echarse a la calle para defenderle. Este tío no tiene ni puta idea ¿Se supone que yo tengo que salir a defender a aquél que se echó encima del PSOE cuando vio que no tenía nada que rascar en política? Garzón se veía sucesor de Felipe y futuro presidente. Felipe lo ninguneó y lo menosprecio. Y Garzón juró venganza. Esto es un hecho. Garzón usó en los noventa a la justicia y hoy la ultraderecha utiliza a la justicia contra Garzón. La diferencia existe pero no es tanta. Siempre he tenido mis dudas sobre la moral de Garzón ¿Hasta que punto el sufre por las víctimas de la dictadura chilena? Me parece una persona fría, calculadora y con un afán de protagonismo que espanta. La justicia en España se usa de una manera escandalosa de un lado y de otro a un nivel que en cualquier país occidental no sucede.
2)La muerte de ese simpático falangista que fue Juan Antonio Samaranch. Se ha muerto este tío al que yo odiaba profundamente. Y se ha muerto en la cama. Y la prensa nos lo muestra como un buenazo que nos dio unos Juegos Olímpicos. El trajo un negociazo de especulación cojonudo para algunos, el famoso pelotazo. Imaginemos que un nazi hubiera conseguido una Olimpiada para Frankfurt...en fin. Leo el ABC y El País y todos nos lo muestran como un buen tío y tal y tal. Me pongo de los nervios pero hay que estar templado ¿De qué me sorprendo? España no es occidente y ya está. El domingo Manel Estiarte publicó un artículo de pelotilla en El País ¡Qué asco! En fin, todo parece indicar que este facha amigo de Maragall y Pujol pasará a la historia encima...¡Como buena persona! Hay que joderse. Llenar los bolsillos de media España ayuda a quedar como un buenazo. Esto es una prueba de que la historia en España se escribe como le sale de los huevos a ciertas personas, la realidad poco importa. Nunca olvidaré cuando en una entrevista con José María García contaba que había departido con Reagan, Bush padre, Clinton... “Ellos pasan y yo sigo”. Flipé con el ego de este tío. “Ellos pasan y yo sigo”, o sea, que ése era su rollo mantenerse en el poder cueste lo que cueste y guardarse un huequecillo en la historia como buen facha que era. Sólo me consuela que de aquí unos años ya nadie se acordará de Samaranch. Creo que la historia le guardará un espacio cada día un poco más pequeño (menos mal), al menos, habrá fracasado en su proyecto final.